Esta es una historia
maravillosa. De esas que te ponen los pelos de punta. Estos trasplantes son
posibles porque en España la sanidad no es un negocio sino un derecho. De lo
contrario, esto no seria posible. Algo que debemos reconocerle a los familiares
de los donantes y a cada una de esas personas que trabajan en hospitales,
ambulancias y aviones. Sin ellos no seria posible.
En estos
tiempos de egoísmos, esta crónica que narra un día en el funcionamiento de una
organización admirable y admirada, nos debería hacer reflexionar. Somos capaces
de lo mejor cuando cooperamos. No deberíamos romperlo, ni consentir que nadie
lo rompa.
Aunque recibir
un órgano no es garantía de vivir, donar un órgano es dar una segunda
oportunidad a alguien y eso es de una
gran generosidad.La seguridad de estar
beneficiando desinteresadamente a otros seres humanos en situación tan
desesperada como la que una persona acaba de vivir por la muerte de un ser
amado saca lo mejor de nosotros como seres humanos.La
amargura, el dolor del otro ante una pérdida evitable nos traspasa y nos hace
sensibles y generosos. Vienen a continuación unos profesionales conscientes de
estar haciendo algo grande , Y
muy al fondo unos contribuyentes orgullosos de que sus impuestos ayuden a
mantener en pie el baile de aviones, pilotos, hospitales, ambulancias,médicos,
enfermeros... Un resultado del que podemos enorgullecernos !
EL PAÍS reconstruye la
frenética jornada del 20 de febrero con algunos de los protagonistas que
convirtieron aquella fecha en un día histórico.
